El vínculo

En Silviamamadedia damos mucha importancia al vínculo que se crea con vuestros hijos, porque un niño necesita sentirse querido para poder sentirse seguro.

Nosotros acogemos a los niños, a los hijos se les quiere y por eso se los cuida y aquí cuidamos de vuestros hijos y por eso los queremos. Sin esta sencilla regla, pero de una gran profundidad, no funciona la relación con el niño.

Cada niño necesita sentirse amado por la persona que les proporciona los cuidados, en primer lugar sus padres, pero también necesita que la persona de referencia en donde quiera que se encuentre le ame por lo que es.

Acoger a un niño, desde el amor, hace que se sienta bien en el espacio y eso permite que pueda vivir experiencias enriquecedoras desde la seguridad afectiva.

Para nosotros la mejor forma de acoger a vuestros hijos es tomarnos tiempo para conocerlos y transmitirles con nuestra voz, con nuestra forma de dirigirnos a ellos, que les vamos a respetar y que vamos a tratar de entenderlos.

Una vez que se establece un buen vínculo todo lo demás es fácil, el proceso de adaptación se puede dar sin lágrimas porque la separación de los padres es mucho más fácil de este modo, aunque siempre depende de cada niño.

Tratamos a cada niño como el primero y único, porque cada ser humano es diferente, tiene necesidades diferentes y necesita tener un lugar especial para el otro que le sostiene. Cada niño tiene su propio lugar y cada niño es tratado de forma particular.

Dentro de nuestra filosofía consideramos al niño nuestro igual, porque teniendo en cuenta que nosotros estamos para cuidar de la su seguridad, cada niño tiene un saber que puede enriquecernos, siempre que estemos dispuestos a escucharle. Y la base de nuestro espacio es la escucha al niño.

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¿Y después qué? De mamá de día a la escuela de los niños felices

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Quería seguir un poquito el hilo de mi post anterior donde trataba de mostraros este camino diferente que es educar a nuestros hijos con un servicio de mamá de día. Y es la pregunta que me han hecho algunos padres ¿y después qué? ¿después de un servicio tan personalizado, no será muy traumático el paso al colegio?

En primer lugar creo que la separación de los niños de los padres si es gradual es más fácil. De casa a un sitio tranquilo, y cuando están preparados a un lugar más grande y con más niños. El bienestar del niño en sus primeros años es muy importante y hace que crezca con seguridad y feliz.

Y aquí va mi respuesta, pues existe en Madrid un autentico colegio de los niños felices, un colegio que busca por encima de todo el bienestar de los niños a nivel emocional, que busca que crezca en ellos la semilla del deseo de aprender poco a poco, donde cada niño que entra tiene su propio lugar, donde se respeta  su propio ritmo de aprendizaje, donde el método se adapta al niño y no el niño al método.

Este colegio se llama “Las Naciones”, es un oasis en medio del desierto, donde los niños aprenden jugando y riendo, donde no se oye hablar de grupos de estratificación por nivel ni de presión y estress en los niños por exámenes continuos, sino de disfrutar aprendiendo.

¿Cuál es el truco? No es un colegio de grandes instalaciones, es un cole compuesto por un equipo de grandes maestros, de maestros com mayúsculas, dirigidos por la sensacional directora: Lola, que se preocupa por cada uno de sus niños y por mejorar cada día.

Llevo allí a mi hija hace ya casi cinco años, el primer año Raquel la acogió, la entendió, la enseñó a ser más independiente, a separarse de sus papas y a disfrutar de estar en su cole, la escuchó y la acompaño en ese importante proceso que es el primer encuentro con la escuela. Todo desde el cariño y el límite ejercido con amor y comprensión.

Al año siguiente nos encontramos con Isabel, que nos mostró sus credenciales en la primera reunión diciendonos “para mí mis niños son mis compañeros de trabajo”, que frase, cuantas implicaciones a nivel educativo. Un maestro que considera a sus niños sus compañeros de trabajo le ha dado un vuelco al pilar del sistema educativo, porque plantea al niño como un igual del que también se puede aprender. Y así ejerció durante todo el curso, dejandose llevar por el interés de los niños y adaptando sus proyectos a sus niños. Porque en este cole no  les aburren  con fichas interminables que no sirven para nada, trabajan por proyectos y los proyectos dependen de los niños, no del profesor. Al poco de empezar el curso Isabel había visto cualidades maravillosas y diferentes en cada uno de sus niños. Los niños crecieron desde la seguridad y el continuo aliento de su profe.

El siguiente curso nos encontramos con Rebeca que nos recordó desde el principio que sus objetivos era que los niños estuvieran contentos, alegres y motivados en el cole. Nos enseñó que no se les podía exigir a todos por igual y lo importante que era que el niño afianzara su independencia y se pudiera desprender poco a poco del adulto, porque un niño que depende todo el tiempo del adulto no es un niño libre y feliz. Rebeca siempre transmitió el mensaje de “tú puedes” y eso ayudó a nuestra hija a enfrentar sus miedos a los juegos motores y también la acompañó y la prestó toda la atención del mundo ante el difícil e importante acontecimiento en la vida de un niño que es el nacimiento de un hermano.

El encuentro con la lectura fue con Mariví que nos dijo desde un principio, ante la ansiedad de los padres por el aprendizaje de la lectura la siguiente frase: “Cada niño aprende cuanda está preparado”. Nos habló de la importancia del respeto al ritmo de aprendizaje de cada niño, de trabajar desde un lugar en el que el niño sintiera confianza. Les guió por el camino de las palabras trabajando desde lo más cercano, sus nombres, los de sus familias, sus compañeros de clase,  el tiempo que hace… Enseña a los niños desde sus centros de interés, no de los nuestros y no se trabaja con esos métodos aburridos de “mi mama, me mima”, sino leyendo cosas que llaman su atención. Fue un año maravilloso donde vimos como iba creciendo la semilla del deseo de aprender que convurtió a nnuestra hija en toda una lectora.

Y este año entró en primaria y volvimos a sentir la diferencia con otros coles, lo primero que nos dijo su profe Carmela fue que el primer trimestre se dedicaba a quererlos y a que la quisieran, a trabajar el vínculo afectivo con ellos, a ver cuales eran las necesidades de cada niño para apoder ayudarles mejor. Nos enseñó su libro de matemáticas, un libro de juegos, donde como ella nos dijo muy bien cuando los niños están interesados en algo aprenden solos. Nos enseñó como cada niño precisa de un método diferente para asentar la lectura y nos dijo una frase que no se me olvida: “Lo que no es capaz de hacer un adulto, no se lo exijas a un niño”. También nos habló de los deberes, diciendo que los deberes para estos niños eran estar con su familia y hacer sus tareas de casa. Y salió tambiérn el tema de las notas, tema que ella no habla con los niños y que es una obligación, pero nos pidió que no chantajearamos a los niños ni praa bien, ni para mal, que valoraramos su esfuerzo.

Todos estos años aparte de todo lo que os he relatado los padres hemos estado acompañados en el crecimiento de nuestros hijos, con un contacto constante y personal con las maestras, siempre a nuestra disposición. Y siempre dispuestas a ayudarnos y a escucharnos.

En la vida siempre hay caminos diferentes lo importante es encontrar el que creemos que es el nuestro y tratar de sguirlo.

¿Por qué una mamá de día?

Hace ya casi siete años nació mi hija mayor y “por suerte” no tuve que hacerme la gran pregunta ¿cuando empezará la guardería? Digo por suerte entre comillas porque en ese momento no estaba trabajando y a pesar de los pesares sentí la ausencia de esa pregunta como un alivio.

En esta sociedad tenemos estandarizado que una mama da a luz y a los cinco meses, seis con suerte está dejando a su bebé, su tesoro más preciado, en manos de personas desconocidas, haciendo el acto de fe más grande. Y cuando la madre toda angustiada nos dice “es que mañana empieza la guardería y estoy fatal”, siempre se le contesta “no te preocupes ya se te pasará, es lo que hay que hacer, es lo que toca”. Entonces ese tesoro tan preciado se queda en manos de personas desconocidas en un proceso estandarizado, otra vez, que no tiene en cuenta sus necesidades especiales y rodeado de otros siete bebés desconocidos que quedan al cuidado de una educadora.

Siempre me rebelé en mi interior contra esta situación que todos llamamos normal, siempre pensé que las cosas se podían hacer de manera diferente con los niños y hace ya un tiempo me topé con la gran idea de las madres de día y me dije este es mi camino.

Quizás lo normal no era mi camino y por eso me he aventurado en la busqueda de una forma más humana de criar a los niños, donde lo que cuenta es el niño pero con nombre propio, buscar una manera de darle un lugar a esos pequeños niños que se enfrentan a la ardua tarea de la separación de sus padres. Lo que nos parece “normal” tiene consecuencias psíquicas para esos bebes que todavía no pueden usar las palabras para decirnos: mami estoy bien o te echo de menos.

La separación de los padres a veces provoca que el niño se enferme, o que pierda el apetito, o que esté más irascible, o que se despierte más por la noche para sentir a sus papas cerca. Por eso es un proceso que tenemos que tomarnos muy en serio y tratarlo con toda la delicadeza que se merece. Y no sólo por parte de los niños, tenemos que escuchar a esas madres que se sienten angustiadas de dejar a sus bebes en manos de extraños, escuchar cuál puede ser la mejor manera de hacerlo para que ellas se sientan seguras y tranquilas de dejar en nuestras manos a sus pequeños. Siento que ser una madre de día también me permite entender a esa madre y tratar de ayudarla a afrontar algo a veces tan complicado como la separación de su pequeño. Nunca podremos entender a ese bebe aisladamente porque no existe ese bebe sin sus padres y sus padres tampoco existen como padres sin ese bebe, es un trio al que hay que dar voz y tratar este proceso con toda la delicadeza que se merece. Si los padres se sienten seguros, sintiendo nuestro espacio como propio, como algo cercano, un lugar donde pueden permanecer con sus hijos hasta que se sientan preparados para abordar la separación, los niños van a poder hacerlo de una manera mucho más fácil y natural. El fín es que el niño se sienta bien, se sienta seguro y pueda afrontar esa separación de la mejor manera posible.

Quizás lo importante de la cuestión no es seguir las pautas de lo que nos dicen que es normal, sino tratar de buscar nuestro propio camino y sentir que hay otras alternativas para el cuidado de nuestros hijos, que no tenemos porque seguir la corriente que nos dice qué es lo que tenemos qué hacer, qué sentir o qué pensar. Debemos poder elegir libremente cual es nuestra opción y cuál es nuestro camino.

Yo os propongo hoy un camino diferente.

Los cuidados del pequeño

En este post quería hablaros de como entendemos los cuidados de nuestros pequeños en silviamamadedia, porque lejos de ser algo rutinario y metodico es un lugar privilegiado para nuestro encuentro con los pequeños.

El bebe desde que nace es una personita a la que estamos constantemente manipulando, lo manipulamos para asearle, para alimentarle, para mecerle , para transportarle de un lugar a otro, para abrazarle. Es así porque todavía no es un ser capaz de valerse por si mismo y necesita de nuestra ayuda en todo momento para satisfacer sus necesidades más básicas.

Del adulto dependera el estatus que se le da el niño, un estatus de objeto al que llevamos de un lado al otro o un status de sujeto, esta respuesta que depende del adulto es una respuesta crucial para el niño y parte de su devenir va a depender de como la contestemos.

El silviamamadedia todos nuestros niños tienen un estatus de sujeto, cualquier manipulación va a estar acompañada de la palabra, palabra para explicar qué es lo que estamos haciendo con él, donde lo llevamos, que va a pasar. Creemos firmemente en la palabra y en sus efectos pacificadores, tanto de la palabra dicha como de la escuchada. No usamos la palabra en un único sentido, sino que la dejamos circular tratando de escuchar las señales que nos da el niño ante nuestras acciones, buscando establecer un diálogo con él. El niño con sus gestos, sus miradas, su llanto o su sonrisa nos está comunicando algo, si le gusta o no le gusta lo que le hacemos, si está incomodo, si está tranquilo. Escuchamos esa manera de hablar y tratamos de darle voz .

Y no sólo es importante escuchar la palabra del niño, sino abordar los cuidados de nuestros bebes de una manera respetuosa y tranquila tratando con nuestro tono de voz y nuestra manera de acercarnos, de crear un entorno de seguridad para el niño, tanto física como psíquica. No podemos olvidar que nuestras prisas o nuestro malestar se lo transmitimos al niño generandole intranquilidad y desasosiego.

Los momentos de los cuidados son otra manera de hablarle al niño y de intantar darle un lugar y responder a sus necesidades particulares.

Otras maneras de educar

En este post quiero compartir las bases de mi proyecto, lo que puede ofreceros mi servicio de mama de día y qué es lo que os puede aportar que sea diferente a otras opciones que hayais barajado para el cuidado de vuestros hijos.
En este post no os voy a hablar de ningún modelos teórico sobre educación con grandes palabras, voy a hablaros de la manera que en silviamamadedia tenemos de ver al niño.
Estamos acostumbrados a lo deshumanizado del mundo, oímos a la gente decir claro es que los padres tienen que trabajar y el niño tiene que estar en la guardería a las 7 de la mañana, y nos parece algo normal, algo que ya hemos incorporado como normal. Que sea algo habitual no es en absoluto igual a que sea normal, vivimos en un mundo hostil para el adulto que repercute en una hostilidad mucho mayor para el niño.
Quizá por esta razón y después de luchar contra el sistema y decidirme a estar con mis hijas hasta que cumplieran los dos años, he buscado una manera diferente de atender a los niños, un espacio más humano, más flexible, un lugar que se adapte a ellos y no ellos al espacio, un lugar en el que no sean uno más sino que puedan tener una atención personalizada, un lugar donde el único objetivo es que estén bien, estén agusto, se sientan seguros y puedan disfrutar del juego de una manera libre.
Cada niño trae en su mochila una historia, unos padres con los que se relaciona de una forma particular, una manera de estar contento y de enfadarse o estar triste, una manera de hablar aunque todavía no hable con palabras. Nuestro objetivo es dar ese espacio al niño, un tiempo para comprenderle y conseguir “hablarle en su lenguaje”, entender lo que le diferencia del otro, aceptar y respetar su diferencia y quererle por eso que lo diferencia del resto.
En nuestro proyecto la clave está en que nosotros nos adaptemos a esa personita, que le permitimos encontrar su lugar dentro de nuestro espacio y que pueda disfrutar de la experiencia. Partimos de cero con cada niño, no damos nada por supuesto, nos damos tiempo para que se produzca un encuentro verdadero con vuestro hijo.
Dejamos al niño discurrir en el espacio desde la seguridad, en un lugar diafano donde se puede mover libremente con objetos adaptados a su edad y nos dejamos guiar en su juego en el que el niño es el protagonista y quién decide por donde va a ir, nosotros somos sus compañeros y su apoyo.
Respetamos sus horarios y sus ritmos para comer, para dormir, para jugar, siendo esto posible al tener un número limitado de pequeños (cuatro como máximo).
La experiencia de la separación del niño con sus padres la tratamos de forma particular en cada caso, los padres pueden permanecer con nosotros las horas, los días, las semanas que necesiten, no hay prisa, el ritmo lo marcan los padres y su hijo. Nos parece una experiencia de la suficiente importancia como para tratarla cuidadosamente escuchando las necesidades de cada familia.
Los padres tienen un lugar de apoyo continuo respecto a cualquier duda, pregunta, miedo, que surja en relación a la educación de sus hijos, estando siempre dispuestos a escucharles y a ayudarles en todo lo que necesiten. Creemos que la educación de los niños es un proceso en el que tenemos que acompañar a los padres y también darles voz porque ellos son las personas que disponen del más amplio saber sobre cómo son sus hijos, por esta razón el trabajo en equipo hará que podamos llegar a buen puerto en el bienestar de los niños.
Están las bases en las que empieza a andar nuestro proyecto, creemos firmemente que se pueden hacer las cosas de una manera diferente con los niños y apostamos porque nuestro lugar sea un lugar de encuentro donde vuestros hijos se sientan acogidos y queridos.

¡¡Arrancamos!!

Bienvenidos a nuestro proyecto de mamá de día, proyecto que nace desde nuestra preocupación y respeto por nuestros niños. En este proyecto tratamos de dar cabida a los niños desde el respeto, el cariño y lo particular que cada niño es capaz de aportar si somos capaces de escucharle.
Si buscas un camino diferente para el cuidado de tus hijos, quizá este sea tu sitio y el de tus hijos.